De la Bitácora: D y P

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Este domingo,  se jugó en EUA, la edición 51del Super Bowl o la final del fútbol “Americano”, entre los Patriotas de New England, uno de los  Estados del noreste, y los Falcon de Atlanta, cuyas reglas si no difíciles, sólo entendibles para estadounidenses o apasionados seguidores, y el que no esta exento de la política.

El jugador estrella de los patriotas, el californiano Tom Brady, es más que un seguidor de Trump, es su amigo, y figuró en múltiples escenarios promoviendo la candidatura del magnate, todo lo contrario a la ” estrella” Lady Gaga, que abogó por la Clinton y quien fue la invitada al espectáculo de medio tiempo en el evento de deportivo de mayor audiencia en EUA, muy por encima de las Olimpiadas, la serie mundial de béisbol y el mundial de fútbol; se esperan de más de 111 millones de espectadores.

Brady, cuyo ídolo fuera en los 80,s Joe Montana, de los 49 de San Francisco, ha sido desde su adolecencia apadrinado por Donald Trump, a quien hoy admira su condición de norteamericano exitoso al venir de los negocios, la TV a la política, parecer compartido, en respectivos términos, por  figuras icónicas de esa cultura como Clin Eastwood, Tom Selleck y nada más y nada menos que Chuck Norris. El Brady, polémico y colérico por demás, y quien le ha hecho algunas “jugadas” insanas a su esposa, estará este 2017 junto equipo, los patriotas, jugando un partido contra los Raiders de Okland, en sueldo mexicano, generando ya Opinión Pública por su privilegiada cercanía con quien ha  herido el sentir  mexicanos, tanto, que con sus palabras se ha podido levantar un muro.

Otra vez, más Pan y Circo, más malos ejemplos celebrados de sujetos que veneran un país y cultura que enarbola toda teoría pragmatista y anticontractualista ante el pensamiento progresista pro crítico y reflexivo, humanista, en fin, un modelo que la filosofía moderna, Zizek, Bauman, Marias, Dussel, Beuchot…, ha ayudado llamar el de la “cosificacion del hombre”

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