No solo Trump en EE UU detiene y deporta a niños migrantes, también México. Y a miles

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UNICEF publicó el informe “Desarraigados en Centroamérica y México”, donde señala que 60.000 niños centroamericanos fueron detenidos en México entre 2016 y 2017, por haber entrado al país sin papeles. Y sostiene que los mayores de 12 años que fueron detenidos con sus padres fueron separados de ellos, advierte además que el 90% fue deportado.

“A los niños de estos centros de detención no se les permite salir para hacer uso de servicios ni con fines de ocio, ni siquiera en casos en los que el proceso de determinación de su condición de migrantes o refugiados es largo. Los menores permanecen semanas o meses detenidos”, sostiene el documento.

Esta es una irregularidad importante porque según señaló el órgano de protección de la infancia, “la detención de migrantes no puede justificarse únicamente porque un niño no esté acompañado o haya sido separado de su familia y, cuando el niño sí va acompañado, la necesidad de mantener unida a la familia tampoco justifica la detención del menor”.

Entre enero y abril de 2018, 96.000 personas han sido deportadas a Centroamérica tanto de México como de Estados Unidos, de las que 24.000 eran mujeres y niños, según informa UNICEF. Del total, 31.900 personas fueron regresadas a Guatemala.

Desde octubre de 2017 hasta junio de 2018, al menos 286.290 migrantes fueron interceptados en la frontera suroeste de los Estados Unidos; de ellos, 37.450 eran niños no acompañados y 68.560 eran unidades familiares.

México sigue liderando la tendencia que inauguró en el año 2015, cuando por primera vez deportó a más centroamericanos de su territorio que Estados Unidos del suyo.

Aunque relata las causas de esta migración forzada por la violencia y la pobreza endémica de los tres países más pobres del triángulo norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), el informe de UNICEF hace hincapié en los efectos que causan las deportaciones en los retornados, particularmente en los niños que han vivido experiencias traumáticas en el camino y en centros de detención.

La doctora Pia Rebello Britto, jefa de Desarrollo del Niño en la Primera Infancia de UNICEF, señaló que “una exposición contínua a situaciones traumáticas puede ocasionar la liberación prolongada del cortisol, la hormona del estrés, que daña la funcionalidad cerebral”.

Por su parte, el doctor Zayas citado en el informe añadió que las “situaciones de estrés intenso también pueden llegar a desencadenar la aparición de una enfermedad mental grave”.

Además al ser regresados, señalan desde UNICEF, los niños vuelven a enfrentarse con las mismas circunstancias que los obligaron a salir en primer lugar pero aún más complicadas. Encontraron niños y familias empobrecidas por el costo del viaje y con el estigma asociado a no haber logrado cruzar. “Cansados, con menos apoyos familiares”, dicen. Lo que los empuja, “a veces inmediatamente” a volver a emprender el camino migrante. No se escoge la vía irregular por gusto, señalan, sino porque “no existe otra alternativa” ante el requisito mexicano de pedirles visas obligatorias a todas las personas que hayan nacido en sus países vecinos del sur.

Fortalece el tráfico

UNICEF señala que el viaje puede costarle 3.500 dólares por persona con un traficante o 15.000 si lleva a un niño no acompañado. “Las familias migrantes pobres suelen verse obligadas a financiar su viaje vendiendo las pocas pertenencias o propiedades que tienen o pidiendo préstamos sustanciales. Conscientes de esta realidad, algunos ‘coyotes’ están ofreciendo tarifas que cubren hasta tres intentos de llegar a los Estados Unidos”, sostiene UNICEF.

La represión ha acercado a los migrantes a los polleros o traficantes, ya que las rutas que antes recorrían en el lomo de “La Bestia”, fueron militarizadas con la aplicación del Programa Frontera Sur.

Además, la que era la principal ruta mexicana hacia la frontera norte (entre Tamaulipas y Texas) tiene una fuerte presencia de grupos armados. En esta ruta sucedieron tres masacres de migrantes que se conocieron públicamente en los años 2010 y 2011.

“Con la intención de controlar la afluencia, en México y en EEUU se implementó el Programa Frontera Sur, que utilizaba financiación estadounidense para reforzar drásticamente la seguridad en la frontera y la aplicación de las leyes de inmigración en la frontera del sur de México con Guatemala”, sostiene el informe.

El Frontera Sur se dio como respuesta a la llamada “crisis de los niños migrantes” durante el Gobierno de Obama en que 68.541 menores no acompañados fueron interceptados en la frontera entre México y Estados Unidos entre el 1 de octubre de 2013 y el 30 de septiembre de 2014, según se cita del informe. Una cifra que duplicaba los 38.759 de los 12 meses precedentes. Además de esos niños solos, 68.400 unidades familiares fueron interceptadas en el mismo período.

Como resultado del Programa Frontera Sur, señala UNICEF, se produjo un corrimiento de la detención de migrantes (incluyendo a los niños) de la frontera norte a la frontera sur mexicana, concentrándose en los “estados meridionales de México: Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Tabasco”.

En 2017, alrededor de 18.300 niños y adolescentes de El Salvador, Guatemala y Honduras fueron detenidos en México. Otros 9.995 han sido detenidos entre enero y abril de este año.

En Estados Unidos, 2.551 niños migrantes de cinco años en adelante y 102 menores de cinco años fueron separados de sus padres en la frontera entre abril y junio de 2018, durante el plazo en que estuvo vigente la política de “tolerancia cero” propuesta por Donald Trump, que consistía en acusar penalmente a todos las personas que fueran detenidas cruzando irregularmente la frontera..

Fuente: https://mundo.sputniknews.com – Imagen de: internet

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